El propósito de las evaluaciones no es siempre claro, en particular para aquellos que vieron la realización de las encuestas, entraron la información, y que después entregaron reportes escritos que son rápidamente archivados para no ser nuevamente vistos. Esto es más común cuando las evaluaciones son impuestas por otros.
Si, por otro lado, aquellos responsables de las operaciones del día a día de un programa tienen preguntas críticas, las evaluaciones pueden ayudar a encontrar las respuestas. Como ejemplo, la ONG responsable de la distribución de tabletas de cloro podría hablar con su equipo de trabajo local y escuchar historias de hogares que usan diligentemente las tabletas, y ocasionalmente ver mejoras en la salud. Pero cada vez que llueve fuerte, los hospitales se llenan de personas que sufren de diarrea. La ONG podría preguntarse, “si las personas están usando cloro para tratar el agua, ¿Por qué están enfermándose cuando llueve?. Aún cuando el agua pueda estar más contaminada, las tabletas de cloro son efectivas para matar bacterias.” La ONG podría preguntarse si las pastillas de cloro son realmente efectivas para matar bacterias. ¿Estarán las personas utilizando la proporción adecuada? Tal vez nuestros empleados en terreno no nos están diciendo la verdad. Tal vez los beneficiaros no están usando las tabletas. Tal vez ni siquiera están recibiendo las tabletas. Y al confrontar estos hechos, los empleados en terreno se quejan de que durante las lluvias es difícil llegar a los hogares y distribuir tabletas. Los hogares, por otro lado, van a responder que ellos usan las tabletas durante las lluvias y que les ayudan bastante.
Hablar con individuos en distintos niveles de la organización así como con grupos de interés puede permitirnos descubrir muchas historias acerca de qué está pasando. Estas historias pueden ser la base de teorías. Pero explicaciones plausibles no son lo mismo que respuestas. Las evaluaciones incluyen el desarrollo de hipótesis acerca de qué está pasando, para después probar estas hipótesis.