La pregunta de quién participa en una evaluación aleatoria involucra a algunos de los asuntos más delicados confrontados por un evaluador. Al responder esta pregunta, el evaluador debe considerar qué es ético y justo. Sería poco ético, por ejemplo, privar a un hogar de una solución de tratamiento de agua por motivos de un experimento cuando de otra forma éste sí hubiera tenido acceso al servicio.
1. Asuntos Éticos
Entonces, ¿Cómo puede un evaluador conducir un experimento y también llevar estándares de ética y justicia?
Las evaluaciones aleatorias pueden ser apropiadas en situaciones en las cuales existen recursos restringidos. Típicamente, una organización no tiene suficiente presupuesto como para aplicar un programa a toda una comunidad o distrito o país. Debido a restricciones presupuestarias, la organización debe decidir quién recibe el programa y quién no. Incluso si determinan un subgrupo de personas que necesitan más el programa, o que se verían más beneficiados, probablemente no sean capaces de cubrir a todos aquellos pertenecientes a estos subgrupos. Esto brinda al evaluador la oportunidad de llevar a cabo una evaluación aleatoria. Un evaluador puede decidir aleatoriamente cómo asignar los recursos escasos dentro del sub grupo objetivo.
Un evaluador no sólo debe asegurarse de que el experimento sea ético, sino además que sea justo. Al asignar a los participantes a los grupos de control o de tratamiento, un evaluador debería asegurarse que todos tengan iguales probabilidades de estar en el grupo experimental y recibir el tratamiento. Dentro de los métodos justos para seleccionar participantes están las loterías, las introducciones graduales de programas, y la rotación de participantes dentro del programa para asegurar que todos reciban los beneficios. El proceso de selección también debiera ser transparente y debe parecerle justo a la comunidad.
Típicamente los evaluadores se enfrentan con el problema de asignar programas que son claramente beneficiosos, como la desparasitación, o soluciones de tratamiento de aguas. En otras palabras, el dilema ético surge cuando se crea un grupo de individuos a los cuales se les negará el programa. Algunas veces, sin embargo, los beneficios no han sido probados, lo que significa que es posible que el programa pueda potencialmente empeorar la situación de los individuos. Por ejemplo, las compañías de medicamentos suelen tener este problema cuando prueban nuevos tratamientos en sus pacientes. En este caso, un evaluador debe poner mucha energía en asegurar que los pacientes en el grupo de tratamiento no serán dañados. De existir un riesgo potencial para los participantes, entonces todos los involucrados deben ser informados sobre los riesgos, y sus consentimientos son necesarios para participar. Incluso si no pareciera haber riesgos, todo experimento debiera requerir la información y el consentimiento de todos los participantes (tanto en grupos de comparación como de tratamiento). Diversas naciones y organizaciones han desarrollado protocolos para los seres humanos, y éstos deben ser respetados. (Ver más abajo)
2. Sujetos de Investigación y la Comisión de Revisión Internacional (Institutional Review Board)
Una Comisión de Revisión Internacional (IRB), también conocida como comité de ética independiente o comisión de revisión de sujetos humanos, es un grupo que ha sido designado formalmente por una institución (como una universidad u organización sin fines de lucro) con el propósito de aprobar, monitorear y revisar la investigación que involucra a humanos como participantes. El objetivo de una IRB es garantizar, tanto antes de la implementación y en revisiones periódicas, que se toman los acciones correspondientes para proteger los derechos y bienestar de los humanos que participan como sujetos en una investigación.
Debido a que los estudios de J-PAL involucran participantes humanos, los asociados de J-PAL y su personal garantizan que sus estudios cumplan con las pautas de los métodos éticos de investigación, los cuales incluyen: