Alianzas gubernamentales de J-PAL LAC: Córdoba y el camino hacia una cultura de uso de evidencia
Este post fue coescrito por integrantes del equipo de J-PAL y del Ministerio de Economía y Gestión Pública de Córdoba, Argentina.
Integrar evidencia en las decisiones de política públicas es un desafío práctico: exige capacidades técnicas, datos utilizables y rutinas de gestión que permitan priorizar, aprender y ajustar políticas de manera sostenida. Este reto es especialmente relevante para los gobiernos subnacionales, que implementan programas a escala y enfrentan desafíos concretos de coordinación y mejora continua.
En este marco, el Ministerio de Economía y Gestión Pública de la Provincia de Córdoba (Argentina), liderado por el ministro Guillermo C. Acosta, y J-PAL LAC vienen trabajando de manera conjunta desde hace más de un año.
Hoy, esta alianza entra en una fase más operativa, enfocada en fortalecer capacidades, mejorar el uso de datos, ordenar programas y consolidar una cultura de uso de evidencia.
Un punto de partida sólido
¿Cómo llegamos hasta aquí?
Córdoba ofrece un punto de partida sólido para avanzar hacia decisiones más sistemáticas basadas en evidencia. Hay motivación política para empujar esta agenda y también capacidad técnica para sostenerla. Un componente clave ha sido el rol del Ministerio de Economía y Gestión Pública como nodo articulador, coordinando prioridades entre carteras y ordenando conversaciones sobre datos y evaluación con una mirada de mediano plazo.
Ese contexto se refuerza con el respaldo del liderazgo provincial y de carteras estratégicas, como el Ministerio de Educación y la Secretaría de Ciencia y Tecnología. Estas instituciones han sostenido instancias de diálogo y visitas de trabajo orientadas a conocer otras experiencias e identificar oportunidades de mejora.
Además, los vínculos con universidades y actores del ecosistema productivo amplían el espacio para formación y aprendizaje aplicado, en función de las prioridades de la provincia.
A partir de 2024, la colaboración se fue consolidando mediante contactos sostenidos y visitas cruzadas. Un paso temprano fue la visita a Chile del ministro de Educación, Horacio Ferreyra, y del secretario de Política Económica, Andrés Michel. Esa agenda permitió conocer experiencias de los ministerios de Educación, Hacienda y Desarrollo Social y Familia de Chile en cómo institucionalizan el uso de evidencia, aprovechan datos para la gestión, articulan vínculos con la academia y fortalecen sistemas de monitoreo y evaluación.
Esto fue seguido por una coordinación adicional para definir prioridades y mantener el impulso, incluida una visita de autoridades provinciales liderada por el gobernador Martín Llaryora y el ministro de Economía y Gestión Pública, Guillermo Acosta.
Sobre esa base, a fines de 2025 un equipo de J-PAL LAC realizó una visita de trabajo a Córdoba. La visita combinó instancias virtuales y tres días de trabajo presencial para acordar prioridades, ordenar la agenda técnica y poner en marcha una capacitación intensiva para equipos del gobierno provincial sobre evaluación de impacto y uso de evidencia, que describimos más adelante.
En paralelo, trabajamos con el Ministerio de Economía y Gestión Pública para ordenar áreas prioritarias para los meses siguientes, incluyendo cómo se estructurarán los programas y los datos para el trabajo técnico que viene.
Pasando a la acción: Fortalecer capacidades y dejar listos los elementos básicos
Esta primera fase ha combinado dos frentes complementarios. En primer lugar, la alianza buscó fortalecer capacidades prácticas para que equipos del sector público incorporen evidencia en decisiones cotidianas.
Esto se concretó en un curso intensivo reciente de diez sesiones teórico-prácticas, que reunió a 33 funcionarias y funcionarios de siete carteras provinciales. A lo largo del ciclo se trabajaron herramientas aplicadas, incluyendo tipos de evaluación, teoría de cambio, formulación de buenas preguntas, criterios para elegir enfoques (incluida la aleatorización cuando corresponde) y traducción de evidencia en acciones.
Estas sesiones se complementaron con talleres diseñados para vincular los contenidos con desafíos reales de gestión. En la práctica, el curso ayudó a construir un lenguaje común y a conectar equipos que hoy empujan esta agenda desde distintos sectores.
Por otro lado, se avanzó en un ordenamiento inicial de programas y datos para priorizar qué mejorar y qué evaluar. El Ministerio de Economía y Gestión Pública desarrolló una matriz de evaluabilidad y diagnósticos de datos para orientar prioridades, que servirá de base para un trabajo más profundo en una selección de programas priorizados.
Tres aprendizajes para sostener el uso de evidencia
A partir de lo trabajado, hay tres aprendizajes preliminares.
Primero, la importancia de contar con un equipo cohesionado y con mandato claro para coordinar la agenda entre carteras. En Córdoba, esa articulación se ha organizado desde el Ministerio de Economía y Gestión Pública, que ha funcionado como punto de coordinación para alinear prioridades, sostener seguimiento técnico y dar continuidad al trabajo.
Segundo, la importancia de ordenar y priorizar antes de pensar en expandir la oferta programática. Mapear programas y reconocer brechas de información, permite priorizar con realismo y concentrar esfuerzos donde hay más margen de mejora.
Tercero, la conveniencia de construir alianzas de bajo costo y alto valor que conecten gobierno, academia y socios internacionales cuando sea útil. En la práctica, esto se traduce en espacios de intercambio y aprendizajes aplicados con objetivos acotados, roles claros y seguimiento ligero, que permiten avanzar sin sobredimensionar la coordinación.
Ese tipo de colaboración puede fortalecer capacidades, abrir rutas de mejora de programas y, cuando corresponde, preparar el terreno para pilotos o evaluaciones más exigentes, cuidando siempre una comunicación responsable sobre lo que la evidencia puede y no puede afirmar.
Próximos pasos para institucionalizar el uso de evidencia
La siguiente etapa busca consolidar una hoja de ruta compartida para institucionalizar el uso de evidencia y evaluación en el ciclo de políticas públicas provinciales. Esto implica sostener una coordinación regular entre el Ministerio de Economía y Gestión Pública y J-PAL LAC, acordar hitos de trabajo y dar seguimiento a prioridades que combinen aprendizaje con resultados concretos.
En lo inmediato, compartiremos evidencia con equipos de distintas carteras de la Provincia para que accedan a insumos relevantes y los traduzcan en decisiones prácticas de gestión. En paralelo, se está explorando la posibilidad de una visita de aprendizaje a Chile por parte de una comitiva técnica provincial, orientada a conocer experiencias de instituciones públicas que usan datos y evidencia para fortalecer monitoreo, gestión y resultados.
En el mediano plazo, estas líneas pueden converger en un trabajo más estructurado que combine formación, herramientas y trabajo aplicado, con articulación gradual con universidades y centros de investigación cuando ello aporte a las prioridades provinciales. La convicción que guía este esfuerzo es simple: cuando existen capacidades, datos utilizables y rutinas de aprendizaje, la evidencia deja de ser un insumo “extra” y pasa a ser parte del modo en que se gestionan políticas y programas. Ese es el horizonte que esta alianza busca seguir construyendo, paso a paso.
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