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Invirtiendo en transferencias monetarias para mejorar la calidad de vida en el largo plazo en México

Existe evidencia de que los programas de transferencias monetarias condicionadas (TMC) mejoran los índices de salud y el rendimiento escolar, pero los formuladores de políticas públicas siguen estando preocupados de que los hogares puedan empezar a depender de las transferencias para mantener su estándar de vida. Los investigadores evaluaron el impacto del programa de TMC Oportunidades en México en las decisiones de inversión y los niveles de pobreza a largo plazo de los beneficiarios. Encontraron que las transferencias monetarias producen un aumento en el consumo a largo plazo a través de la inversión en actividades productivas, permitiendo que el hogar beneficiario alcance un estándar de vida mayor, que se puede sostener incluso después de haber abandonado el programa.

Policy Issue 

Los programas de transferencias monetarias son cada vez más comunes en países en vías de desarrollo alrededor del mundo. Estos programas ayudan a personas que viven en situación de extrema pobreza a través de un suplemento monetario, y en el caso de los programas de transferencias monetarias condicionadas (TMC), ofrecen un incentivo a los padres de familia a invertir en el capital humano de sus hijos al condicionar la entrega de las transferencias a ciertos comportamientos de los beneficiarios. A pesar de haber establecido su impacto en términos de mejoras en los índices de salud y el rendimiento escolar, a muchos formuladores de políticas públicas e implementadores de programas les sigue preocupando hasta qué punto los hogares pueden volverse dependientes de las transferencias monetarias para mantener su estándar de vida. No queda claro si las familias regresarán a los niveles de pobreza que experimentaban antes del programa cuando dejen de ser beneficiarios, o si la transferencia produce cambios permanentes en las finanzas de los hogares.  

Context of the Evaluation 

En 1997, el gobierno mexicano implementó un programa de TMC nacional, llamado PROGRESA (que después fue renombrado “Oportunidades”), con el objetivo de mejorar la salud y el estatus nutricional de los niños, y de esa manera romper el ciclo intergeneracional de pobreza. Con este fin en mente, el programa ofrece incentivos financieros a padres de familia a invertir en la salud, nutrición y educación de sus hijos. Oportunidades es una de las intervenciones de TMC más grandes del mundo - en 2010, el programa había distribuido aproximadamente US$ 4,5 mil millones a 5,8 millones de hogares beneficiarios.

Dentro del programa Oportunidades, existen dos tipos de transferencias monetarias. La primera consiste en una transferencia mensual de 90 pesos (aproximadamente US$7) que se entrega siempre y cuando la familia asista a una clínica de salud preventiva. El segundo tipo de transferencia es una beca escolar, la cual se entrega a familias que tengan hijos que estén a punto de empezar el tercer grado, siempre y cuando sus hijos asistan a la escuela al menos un 85 por ciento del tiempo, y que no repitan el año más de dos veces. El tamaño de la transferencia es mayor para niños en grados más altos, y también es mayor para niñas, ya que el gobierno desea incentivar en particular que las niñas adolescentes sigan estudiando en la escuela. El tamaño de la transferencia varía desde 60 pesos al mes para niños inscritos en tercer grado, hasta 225 pesos al mes para mujeres inscritas en tercer año de secundaria.

Slum housing in Mexico
Slum housing in Mexico
Details of the Intervention 

Este estudio evalúa la capacidad del programa de TMC Oportunidades en México de producir un incremento en la inversión productiva y, por lo tanto, impactar los niveles de pobreza a largo plazo.

Se utilizaron los datos del censo de 1997 para identificar las comunidades elegibles con base en su estatus socioeconómico. Por razones administrativas y de presupuesto, no todas las comunidades elegibles pudieron recibir el programa de una sola vez. En cambio, las comunidades se fueron integrando al programa en distintas fases a lo largo de un periodo de 18 meses. En 1998, de las 50.000 comunidades elegibles, 506 fueron seleccionadas para participar en la evaluación, 320 fueron asignadas al grupo de tratamiento y recibieron el programa inmediatamente, y 186 fueron asignadas al grupo de comparación y recibieron el programa dieciocho meses más tarde. Los hogares del grupo de tratamiento recibieron la transferencia monetaria cada mes, dependiendo de si cumplían o no con los requisitos educacionales y sanitarios. Una vez inscritos, los hogares recibieron los beneficios por un mínimo de tres años; después de eso, se evaluó nuevamente si seguían siendo elegibles.

Además de la encuesta de línea base, se llevaron a cabo encuestas de seguimiento con todos los hogares ubicados dentro de las 506 comunidades cada 6 meses entre marzo de 1998 y noviembre de 2000, y nuevamente en noviembre de 2003.

Results and Policy Lessons 

Impacto sobre actividades agropecuarias: Los resultados sugieren que en los hogares tratados la compra de activos productivos aumentó de manera significativamente más rápida que en los hogares del grupo de comparación. Los hogares tratados tuvieron una probabilidad 17,1 por ciento mayor de ser dueños de animales de tiro y una probabilidad 5,1 por ciento mayor de ser dueños de animales productivos en comparación con los hogares del grupo de control. La producción agropecuaria tanto en términos de productos pecuarios como en términos de cultivos aumentó más rápidamente para los hogares tratados que para los hogares del grupo de comparación, resultando en un incremento de 9,6 por ciento en ingresos agropecuarios.

Impacto sobre actividades de micro emprendimiento: La participación en el programa Oportunidades también causó un aumento de 3,3 puntos porcentuales en la participación en micro emprendimientos no agropecuarios - más que nada en la producción de artesanías para la venta - lo cual se traduce en un aumento del 67 por ciento en el número de hogares que operan dicho tipo de negocio.

Impacto sobre los estándares de vida a largo plazo: Cuatro años después de que los hogares del grupo de comparación se hubiesen incorporado al programa, los niveles de consumo para los hogares del grupo de tratamiento original eran 5,6 por ciento mayores que los hogares del grupo de comparación original. Esto sugiere que los retornos a las inversiones hechas por los hogares tratados durante el periodo experimental original de 18 meses se tradujeron en una mejora en sus estándares de vida a largo plazo. Por lo tanto, si abandonaran el programa sería poco probable de que regresarían a los niveles de pobreza que experimentaban antes del programa.

Gertler, Paul, Sebastián W. Martínez, y Marta Rubio-Codina. 2012. “Investing Cash Transfers to Raise Long-Term Living Standards”. American Economic Journal: Applied Economics 4(1): 1-32.